julio 07, 2012

Publicado por aplanadora minera | 0 comentarios

¿Vale la pena la desviación del Ranchería por los beneficios ofrecidos?

Primavera, o Iiwo´uyaa en lengua wayuu, es el nombre que Cerrejón decidió darle al proyecto de expansión con el cual espera sacar debajo del río Ranchería 500 millones de toneladas de carbón. Este nombre fue escogido porque, según la empresa, con este se abre una nueva era en el relacionamiento con las comunidades vecinas.
A pesar de todas las voces en contra que tiene el proyecto, que incluye la desviación del Ranchería en 26 kilómetros, la principal fuente de agua que tiene La Guajira, la empresa carbonífera afirma que es una gran oportunidad de crecimiento económico para esta región del país.
La ventaja más importante que destaca el Cerrejón es el incremento en la oferta de puestos de trabajo con salarios atractivos y superiores a los que pueda tener cualquier trabajador en el Departamento.
Con la expansión se van a crear 5 mil empleos permanentes y de tiempo completo, además de 4.300 trabajos de tiempo completo para la fase de construcción que tendrá una duración de tres años.
La empresa afirma que por cada empleo directo se generarán cuatro indirectos, es decir, que la economía de La Guajira se vería aún más favorecida y agrega que el 60% de estos trabajos está destinado para personas que residan en el Departamento.
También estima que durante la vida útil del proyecto se generarían más de 4.300 millones de dólares de impuestos adicionales y más de 2.000 mil millones de dólares se sumarían a los actuales ingresos públicos por concepto de regalías.
Impacto del desvío será grande. La cuenca hidrológica del río Ranchería abarca 4.000 kilómetros, tiene una longitud de 248 kilómetros, nace en la Sierra Nevada de Santa Marta y desemboca en Riohacha. Atraviesa prácticamente todo el Departamento y por eso las voces de protesta en contra de su desviación, lo cual sería absolutamente necesario para llevar a cabo los planes de Cerrejón.
La empresa está consciente que este cambio es realmente importante y reconoce los graves daños que podrían ocasionarse con el desvío.
El asesor del proyecto José Link explica que hay varias opciones para llevar a cabo este cambio en el curso del Ranchería. “La modificación que prefiere la empresa es la de cambiar únicamente los tramos del río que se encuentran justamente debajo de los tajos Este y Oeste propuestos. Esta opción sustituiría 27,5 kilómetros el curso natural del río por uno modificado en dos secciones con 4.1 kilómetros del curso actual entre ambas”, afirmó el asesor.
La longitud total del sector modificado, incluida la parte natural del río, sería de unos 26 kilómetros.
El funcionario de la carbonífera agrega que la otra opción menos atractiva es la de “sección única”, que daría lugar, aproximadamente, a 20 kilómetros de cauce modificado sin interrupciones.
Cualquiera que sea la escogida, Cerrejón, en su libro Resumen del Proyecto de Expansión para grupos de interés reconoce que la pérdida parcial del agua del acuífero natural sería de aproximadamente 40% o sea, unos 32 millones de metros cúbicos de la capacidad de almacenamiento de agua subterránea se perderían debido a la reubicación del curso natural del agua y la excavación de profundos tajos a cielo abierto.
Se espera también un aumento de la descarga de sólidos en suspensión durante e inmediatamente después de la construcción de la modificación del curso del río por las actividades de excavación del cauce.
También se indica que es probable un incremento, a corto plazo, unos 2 o 3 años, de la cantidad de sedimentos en la parte afectada del río, lo cual podría reducir ligeramente la calidad del agua y afectar la salud de los ecosistemas acuáticos durante ese período.
Adicionalmente, la modificación reduciría el hábitat acuático neto en un 16,5% en el tramo afectado, porque el nuevo cauce será más corto que el actual.
La desviación es una locura. Para todos los impactos negativos que se prevén que tenga la desviación del río Ranchería, el Cerrejón tiene una posible solución.

La empresa afirma que para reducir al mínimo la erosión de la orilla y del lecho del río, se planificarán cuidadosamente los trabajos de movimientos de tierra y se instalarían temporalmente trampas de sedimentos en la zona de construcción.
Igualmente tiene planeado un programa de revegetación con varias especies autóctonas, para reemplazar la vegetación que se perderá permanentemente en un corredor de bosque ribereño natural y la pérdida de hábitat sería atenuada por la creación de otro con características similares.
Cerrejón implementará un plan de recuperación de tierras con la protección y conservación de ecosistemas similares de alto valor en otros lugares. También rescatará y reubicará las especies con especiales necesidades llevándolas a otros sectores protegidos.
Ante todas estas explicaciones dadas por la carbonífera, Martha Ligia Castellanos, ingeniera agrónoma y coordinadora de la maestría en ciencias ambientales de la Universidad de La Guajira, afirma que desviar el río es una locura y un desafío a la naturaleza.
“Todo lo que se haga con el río no lo reemplaza ningún hábitat ni ecosistema artificial, las consecuencias serían devastadoras e irreversibles”, afirmó la docente.
Agrega que mover esta cantidad de tierra alteraría el paisaje y podría modificar la línea de costas del mar, según han afirmado geólogos conocedores del tema.
“La empresa trabaja sobre supuestos, pero realmente no se puede saber exactamente qué va a pasar cuando se intervenga el río, qué pasará en los períodos de sequía, de inundación, cómo van a ser los arrastres, sus movimientos, etc. Además, en una región donde tenemos tanta dificultad para contar con el agua, perder 30 millones de metros cúbicos no tiene precio”, concluye la ingeniera.

Propuestas de la empresa

Después de estudios realizados por Cerrejón, la mejor opción para reemplazar la pérdida de agua derivada del Proyecto de Expansión es la construcción de una presa y un embalse en el río Palomino, en el municipio de Barrancas, con el fin de asegurar los caudales adecuados.
Esta presa estaría bajo el control y la responsabilidad directa de la empresa. Aunque esto es una solución, la entidad también reconoce que esto generaría sus propios impactos, porque daría lugar a algunos cambios en la condición del río Palomino, tanto aguas arriba como aguas debajo de la presa.
Además produciría impactos socioeconómicos que requerirían un manejo cuidadoso por parte del Cerrejón, las autoridades y residentes en la zona.
Denuncian ofrecimientos
Mientras Cerrejón continúa con su proceso de preconsulta en las comunidades indígenas que se verían afectadas por el proyecto de expansión, han surgido algunas denuncias en lugares hasta donde ha llegado la empresa a ofrecer chivos, vacas, hilos y máquinas por el “Sí” de los wayuu.
Tal es el caso de la familia de Bacilicia Paz, una habitante del norte de La Guajira, que asistió a una de esas reuniones con su mamá, su hermana y su tía, quienes apoyaron el proyecto. Ella, a diferencia de sus familiares, dijo que no.
Modificación del cauce del río Ranchería (Infografía)
Por Sandra Guerrero Barriga
Riohacha.

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